martes, 17 de mayo de 2016

Sermón Narrativo



De regreso a la Esperanza
Autor: Natanahel Benítez Felipe.
Pasaje bíblico Lucas 24: 13-34
1.      Corazones desconsolados
Como agua entre las manos, así se  habían desvanecidos sus esperanzas, solo bastaron unos pocos días para darse cuenta que nuevamente se sentían solos y abandonados.
2.      La compañía del Maestro
Ya sin esperanzas y con los corazones desconsolados deciden volver a casa, es entonces que al atardecer del domingo deciden emprender el camino de retorno al hogar. Emaús pequeña ciudad situada aproximadamente  a unos doce kilómetros de Jerusalén. Un extraño para ellos, en ese momento se acerca y no lo reconocen  porque sus ojos estaban velados (Lc. 24:16) por el cansancio no notaron que era Jesús su Maestro quien se une a la conversación interesado por el desconsuelo de sus discípulos decide acompañarlos en su viaje.
3.      El motivo de su desesperanza
Ambos discípulos  temían que lo que sus enemigos le habían echado en cara en algún momento resultaba evidente: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar”. (Lc. 23:25) “Ellos le hablaron al peregrino del desencanto que habían sufrido respecto de su Maestro,   Sin embargo, se preguntaban cómo podría haberse equivocado si habían sido testigos de muchos milagros y prodigios realizados por Jesús. Y los extraños informes de las mujeres los sumían aún más en una mayor incertidumbre. Los discípulos y muchos seguidores de Jesús tenían la seguridad que él era el que iba a redimir a Jerusalén de la esclavitud, pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel.  Es más,  ya hace tres días que sucedió todo esto (Lc. 24:21).
A.    ¿Podría olvidarse Jesús de sus discípulos?
“Jamás” aunque mi padre y mi madre me dejaren con todo mi Dios me recogerá, ahí estaba presente el Maestro Jesús dispuesto y paciente para confortar el corazón de sus hijos. He aquí que Jesús está con nosotros para suavizar el camino en nuestros pasos más difíciles de la vida.
1.      Comienza el trabajo del Maestro
Jesús conocía que el corazón de los discípulos estaba vinculado con él por el amor, y anhelaba enjugar sus lágrimas y llenarlos de gozo y alegría. Pero primero debía darles lecciones que nunca olvidaran. Y les dijo: qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas,  ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? (Lc. 24:25,26)
2.      Lecciones de Vida.
En el trayecto del camino los discípulos se preguntaban quién podía ser este extraño, que por alguna razón sus palabras penetraban  hasta su misma alma, se expresaba con tanto fervor, ternura y simpatía y alentaba tanta esperanza. Por primera vez desde la entrega de Cristo, empezaron a sentirse esperanzados. Estaban llenos de asombro y su corazón palpitaba de gozosa expectativa.

3.      Corazones llenos de Esperanza
·         Empezando con Moisés, Cristo mostro en todas las Escrituras las cosas concernientes a él. Pero era necesario que percibieran la confirmación que le daban los símbolos y las profecías del Antiguo Testamento. Su fe debía establecerse sobre éstas. Cristo no realizó ningún milagro para convencerlos, sino que su primera  obra consistió en explicar las Escrituras. Ellos habían considerado su muerte como la destrucción de todas sus esperanzas. Ahora les demostró por los profetas que era la evidencia más categórica para su fe.

·         Durante el viaje, el sol se había puesto. Cuando los discípulos estaban por entrar en casa, el extraño pareció querer continuar su viaje. Pero los discípulos se sentían atraídos a él. En su alma tenían hambre de oír más de él. "Quédate con nosotros," dijeron. Como no parecía aceptar la invitación, insistieron diciendo: "Se hace tarde, y el día ya ha declinado." (Lc. 24: 29) Cristo accedió a este ruego y "entró pues a estarse con ellos."

B.     Listos para recobrar el animo
El extraño ahora forma parte de ellos tomo el pan lo bendijo y lo partió  les dio. Entonces fueron abiertos sus ojos y lo reconocieron. Y se decía uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”(Lc. 24:30-32) en ese mismo instantes sus corazones ya estaban listos, estaban reconfortados llenos de ánimo y de esperanzas, no había tiempo que perder y sin importarles que la noche había caído deciden volver esa misma hora y compartir las buenas noticias el Maestro realmente está vivo.
C.    Camino a la Reconciliación.
En el caminar de la vida del cristiano suelen suceder un sinfín de circunstancias que debilitan y merman la confianza que se ha puesto en Dios. Todo parece pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, tal era la manera de pensar de los discípulos camino a Emaús, la duda que se arraiga en los  corazones nos ha cegado  la maravillosa verdad  que Dios no sólo ama a todas las gentes del mundo, sino que ama el hecho de que sean diferentes unas de otras y de manera extraordinaria se ocupa de cada una de nuestras necesidades. El amor de Dios sigue vigente para socorrer a toda alma necesitada de consuelo y protección.

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