De regreso a la Esperanza
Autor: Natanahel Benítez Felipe.
Pasaje bíblico Lucas 24: 13-34
1.
Corazones desconsolados
Como agua entre las manos,
así se habían desvanecidos sus
esperanzas, solo bastaron unos pocos días para darse cuenta que nuevamente se
sentían solos y abandonados.
2.
La compañía del Maestro
Ya sin esperanzas y con los
corazones desconsolados deciden volver a casa, es entonces que al atardecer del
domingo deciden emprender el camino de retorno al hogar. Emaús pequeña ciudad
situada aproximadamente a unos doce
kilómetros de Jerusalén. Un extraño para ellos, en ese momento se acerca y no lo
reconocen porque sus ojos estaban
velados (Lc. 24:16) por el cansancio no notaron que era Jesús su Maestro quien
se une a la conversación interesado por el desconsuelo de sus discípulos decide
acompañarlos en su viaje.
3.
El motivo de su desesperanza
Ambos discípulos temían que lo que sus enemigos le habían
echado en cara en algún momento resultaba evidente: “A otros salvó, a sí mismo
no se puede salvar”. (Lc. 23:25) “Ellos le hablaron al peregrino del desencanto
que habían sufrido respecto de su Maestro, Sin embargo, se preguntaban cómo podría
haberse equivocado si habían sido testigos de muchos milagros y prodigios
realizados por Jesús. Y los extraños informes de las mujeres los sumían aún más
en una mayor incertidumbre. Los discípulos y muchos seguidores de Jesús tenían
la seguridad que él era el que iba a redimir a Jerusalén de la esclavitud, pero
nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel. Es más,
ya hace tres días que sucedió todo esto (Lc. 24:21).
A.
¿Podría olvidarse Jesús de sus discípulos?
“Jamás” aunque mi padre y mi madre me dejaren con todo mi
Dios me recogerá, ahí estaba presente el Maestro Jesús dispuesto y paciente
para confortar el corazón de sus hijos. He aquí que Jesús está con nosotros
para suavizar el camino en nuestros pasos más difíciles de la vida.
1.
Comienza el trabajo del Maestro
Jesús conocía que el corazón
de los discípulos estaba vinculado con él por el amor, y anhelaba enjugar sus
lágrimas y llenarlos de gozo y alegría. Pero primero debía darles lecciones que
nunca olvidaran. Y les dijo: qué tardos de corazón para creer todo lo que han
dicho los profetas, ¿Acaso no tenía que
sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? (Lc. 24:25,26)
2.
Lecciones de Vida.
En el trayecto del camino los
discípulos se preguntaban quién podía ser este extraño, que por alguna razón
sus palabras penetraban hasta su misma
alma, se expresaba con tanto fervor, ternura y simpatía y alentaba tanta esperanza.
Por primera vez desde la entrega de Cristo, empezaron a sentirse esperanzados.
Estaban llenos de asombro y su corazón palpitaba de gozosa expectativa.
3.
Corazones llenos de Esperanza
·
Empezando con Moisés, Cristo
mostro en todas las Escrituras las cosas concernientes a él. Pero era necesario
que percibieran la confirmación que le daban los símbolos y las profecías del
Antiguo Testamento. Su fe debía establecerse sobre éstas. Cristo no realizó
ningún milagro para convencerlos, sino que su primera obra consistió en explicar las Escrituras.
Ellos habían considerado su muerte como la destrucción de todas sus esperanzas.
Ahora les demostró por los profetas que era la evidencia más categórica para su
fe.
·
Durante el viaje, el sol se había
puesto. Cuando los discípulos estaban por entrar en casa, el extraño pareció
querer continuar su viaje. Pero los discípulos se sentían atraídos a él. En su
alma tenían hambre de oír más de él. "Quédate con nosotros," dijeron.
Como no parecía aceptar la invitación, insistieron diciendo: "Se hace
tarde, y el día ya ha declinado." (Lc. 24: 29) Cristo accedió a este ruego
y "entró pues a estarse con ellos."
B.
Listos para recobrar el animo
El
extraño ahora forma parte de ellos tomo el pan lo bendijo y lo partió les dio. Entonces fueron abiertos sus ojos y
lo reconocieron. Y se decía uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros
cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”(Lc. 24:30-32)
en ese mismo instantes sus corazones ya estaban listos, estaban reconfortados
llenos de ánimo y de esperanzas, no había tiempo que perder y sin importarles
que la noche había caído deciden volver esa misma hora y compartir las buenas noticias
el Maestro realmente está vivo.
C.
Camino a la Reconciliación.
En
el caminar de la vida del cristiano suelen suceder un sinfín de circunstancias
que debilitan y merman la confianza que se ha puesto en Dios. Todo parece
pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, tal era la manera de pensar de los
discípulos camino a Emaús, la duda que se arraiga en los corazones nos ha cegado la maravillosa verdad que Dios no sólo ama a todas las gentes del
mundo, sino que ama el hecho de que sean diferentes unas de otras y de manera
extraordinaria se ocupa de cada una de nuestras necesidades. El amor de Dios
sigue vigente para socorrer a toda alma necesitada de consuelo y protección.
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